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martes, 19 de noviembre de 2013

PASO A PASO DE JARDIN DE ROSAS



       Como comenté tenía ganas de hacer una tarta de 2 pisos. La verdad, que las explicaciones que había leído en la red eran un poco complicadas, aunque cuando veía los videos y “paso a paso” no los veía tan complicados. Sé que no voy a descubrir las Americas, y que tampoco soy un maestro repostero, ya que estoy haciendo algo que me gusta por el mero placer de hacerlo. También sé que hay gente que acaba de comenzar y seguro que buscan cosas nuevas para hacer y que quizás lo vean difícil por la falta de experiencia. Por ello, y por los amigos que empiezan me he decidido hacer este paso a paso, espero que si alguien lo lee pueda encontrarle utilidad y se divierta tanto como yo estoy divirtiéndome.




        Lo primero que haremos será coger uno de los bizcochos y cortarlo con la lira.







 

   Una vez cortado procederemos a echar sobre la mitad de nuestro bizcocho (que ira en la parte inferior de la tarta), un almíbar que ya hayamos preparado previamente, yo en este caso tenía preparado un almíbar de canela.








       Seguidamente aplique una buena tanda de crema de caramelo con un biberón, para que sirva de cama a la crema de ganaché.




 


       Aplicamos con una manga pastelera una capa más bien generosa de ganaché, y le pondremos encima la otra mitad del bizcocho.



 

      En la parte superior del bizcocho volvemos a echar almíbar para que la tarta no salga seca y esté jugosa.







 

       Acto seguido le puse una buena capa de crema de queso con sabor frambuesa y procedí a alisar la misma todo lo que pude, ya que después tenía previsto ponerle varias capas de ganaché.



 


       Procedemos ahora con el segundo bizcocho más pequeño. En este caso, lo he puesto sobre una base de tarta que tiene algo más que la medida del bizcocho, pero no mucho más, ¡cuidado!, como va a ir sobre el otro bizcocho, lo único que se verá es el fondant, sin que se vea la base sobre la que está apoyado. 




        El bizcocho que se suponía iba a ser azul salió verde, pero como le iba a poner sólo la crema de queso sabor frambuesa, tampoco íbamos a darle importancia a este insignificante detalle.


 

  

       Una vez relleno y cubierto con la capa de queso, procedí a vestirlo con fondant blanco, para lo cual lo puse sobre un cuenco, y así poderlo manipular bien, ya que el fondant que colgara había que cortarlo.





       Procedemos ahora con el bizcocho inferior, al que le puse el fondant y una vez alisado, le situé encima la parte inferior del molde con el que efectúe el bizcocho pequeño, ya que es el que me va a dar la medida de dónde situarlo, efectuando una ligera marca para poder luego asentar el bizcocho más pequeño.







        Y ahora es el momento de ponerle el segundo bizcocho más pequeño encima y proceder con la decoración.

       He visto en algunos vídeos que en el bizcocho base se suelen clavar unos palitos de madera, para que no pueda hundirse con el peso del que se le pone encima, también dependerá de lo grande que sean los bizcochos, yo en este caso utilicé un molde de 18cms y otro de 13cms, y aunque el resultado fue una gran tarta con bastante peso, el bizcocho superior tampoco llego a pesar tanto como para que hubiera cedido el bizcocho inferior.






      El resultado fue vistoso, y nos ayudó a pasar una buena tarde de domingo con los amigos.






      Espero no haber resultado pesado ni tedioso a la hora de exponer la forma en que hice esta tarta, vuelvo a repetir que lo único que pretendo es divertirme haciéndolo, y si además alguien puede sacar alguna utilidad, pues ¡miel sobre hojuelas!

martes, 12 de noviembre de 2013

JARDÍN DE ROSAS



       Ha llegado el “jalogüin” de las narices, ya nos están vendiendo la moto para que nos vistamos de máscaras. Se nota que en Sevilla no tenemos “Carnaval”, porque hay que ver lo que nos gusta disfrazarnos. Bueno, hay que decir que lo que nos gusta es pasarlo bien y divertirnos, que ¡a nadie le amarga un dulce!, y más con los tiempos que corren.


       Llevo tiempo pensando en hacer una tarta de 2 pisos, no lo veo difícil, pero me pica la curiosidad. La verdad, lo que me gustaría hacer es una tarta de sombrerero loco  (topsy-turvy cake), pero creo que eso tendrá que esperar de momento, ya que aunque incluso en fotos se vea pequeña la tarta, ¡es una señora tarta!


       Decido hacer una de dos pisos, el mayor, (si ya sé que dirá alguien ¡qué pesado con el sabor!, pero todo tiene su explicación) como de costumbre con crema de toffee, y el menor con aroma de plátano, ya que como comenté el trabajar el plátano natural no me ha gustado mucho, y además para añadir colorido lo voy a teñir de azul, aunque al final quedó verde, y le voy a poner una crema de queso sabor frambuesa (que he comprado un concentrado de frambuesa natural que es tan bueno y tan fuerte, que con un poco se llena la cocina de un aroma riquísimo y además tiñe la crema del color frambuesa).


       Cuando comienzo a amasar el fondant para el piso inferior me doy cuenta que no tengo suficiente fondant blanco, así que le mezclé un poco de fondant rojo y a ver qué color salía. Bueno no llegó a rosa chicle, pero no quedaba tan feo, y como tenía previsto hacer una decoración con rosas pues, no venía mal del todo.


       Cómo están engañándonos las temperaturas y ahora fresco, ahora frío y ahora un calor que nos asamos, es decir época de resfriados, me he acordado de la primavera y casi no me acuerdo cómo se hacía las rosas, ya que llevo tiempo sin hacerlas, así que me puse a hacer una decoración con rosas, y hasta mi “Oficial fondant tester”, es decir mi catadora oficial de fondant, me pidió que le enseñara a hacer rosas, para llevarles a sus amigas. La tarta riquísima, el piso inferior estaba con una primera capa de crema de queso de frambuesa, y luego capas de ganaché. El piso superior era relleno y cubierto de crema de queso. 


sábado, 9 de noviembre de 2013

DURA LEX SED LEX



       Manuel Andrés es mi abogado, y la verdad que tengo que estarle agradecido por su gran paciencia y su buen hacer en los asuntos que hasta ahora me va llevando. En agradecimiento, quería regalarle una tarta que simbolizara la Abogacía y el Derecho, y qué mejor para ello que “La Balanza de la Justicia”.



       En esta ocasión intenté utilizar el Royal Icing para poder decorar la tarta de fondant, ya que lo he visto en varias ocasiones en los programas de TV pero hasta ahora no me había atrevido. El resultado me gustó bastante, aunque también fue un trabajo añadido el tener que teñir con pintura dorada comestible todos los bultitos de R.I.



       La pena fue que cuando le entregué la tarta me enteré que era diabético, pero según me contó sus nietos dieron buena cuenta de la tarta.

       Gracias Manuel Andrés por tu gran paciencia y buen hacer.

VIVA EL SEVILLA



       Mi amigo Ismael, me llama para decirme que su suegro cumple años, y que es un “palangana” de toda la vida, o sea un forofo del Sevilla F.C, y que le gustaría regalarle una tarta que simbolice la afición que le tiene a este equipo.
 


       Bueno, ya empezamos, a mi personalmente no me gusta mucho el fútbol, aunque me crié en una zona cercana al estadio de dicho equipo, por lo que siempre ha estado presente en mi vida.



       Estuve haciendo bocetos diferentes, todos con los colores blanco y rojo, pero la verdad, es que lo suyo era hacer un escudo y ¡Dios mío!, como hago yo esto. Ya está, si he hecho un Bob Esponja y un Doraemon, por qué no hacer un escudo del Sevilla. El sabor, lo tenía claro, ya que Ismael me informó que a su suegro le encantó el sabor de la tarta que hice para su hija Marta. Así que manos a la cuchilla y a recortar trocitos de fondant para formar el escudo, además tenía que llevar una leyenda específica, “Juan Socio Honorífico”, y por satisfacer la petición, le puse la última palabra sin abreviar, error que cometí, ya que la tendría que haber abreviado y estéticamente habría quedado mejor, pero con todo no me quejo del resultado. Ismael se quedó sorprendido cuando vio la tarta, ya que no esperaba el escudo, pero siempre hay que intentar dar lo máximo de uno.



       Un éxito más.

¡¡Muchas Felicidades Juan y Viva el Sevilla!!

DORAEMON, EL GATO COSMICO PARA CARLOS





       Me llama mi Amiga Puri (una bordadora de mantos de Vírgenes, que es una verdadera artista), para ver como estamos y si seguimos en Mojácar (Almería), dónde fue la última vez que me contactó este verano, mientras estábamos unos días en casa de unos amigos de allí. Como yo he estado trabajando un tiempo en esa zona, pensaba ella que aún estaba yo por aquellos lares.
  

       Le comento que no, que estoy en Sevilla y que sigo con el tema de la repostería, a lo que me dice que su hijo cumpliría años la semana próxima y que le gustaría regalarle una tarta con la forma de Doraemon, el gato cósmico de los dibujos japoneses. Glup, pánico escénico, o mejor dicho reposteril, de nuevo. Y ¿cómo iba yo a hacer un Doraemon?, el Bob Esponja, sí, lo había visto en varios sitios en Internet, pero no había visto nada de Doraemon. 

     Busqué de nuevo en la red, pero lo que veía no me satisfacía, y bueno reto lanzado y recogido. Me puse a buscar dibujos con la figura de dicho personaje hasta que encontré uno que me satisfizo.

       El bizcocho fue un Madeira S.C., con relleno de Swiss meringue de sabor nutella y una capa de ganaché de chocolate.


       A todos los que asistieron al cumpleaños les encantó tanto la forma como el sabor, y Puri ya me ha dicho que para la comunión de su hijo quiere que le haga su tarta, pero esta vez mayor.



       Pero de momento,


¡¡Feliz cumpleaños,Carlos!!

13º CUMPLEAÑOS DE MARÍA



       Mi catadora oficial de fondant, se va haciendo ya una mujercita, y ha cumplido en agosto sus 13 locos años. Esta vez le ha tocado celebrarlo con su madre, así que le había prometido para  cuando nos volviéramos a encontrar, una tarta, y cómo no, la temática va a ser de perros, que le vuelven loca.


       Tenía pensado modelarle un perrillo, para ponerlo encima de la tarta, y que como buena catadora de fondant, sabía que se lo comería ella sola.

       Cuando modelo el perro y lo veo, no podía evitar verle el parecido con un dictador histórico, por aquello de la mancha que tiene en la cabeza y que parece un tupé, así que lo bautizamos con el nombre de Hitlerin por la cara de loco que tiene, además del parecido.


       Mi hija me pidió que la tarta fuera de plátano y chocolate, así que por qué no hacer un Red Velvet y un Banana Loaf, combinados con la crema de queso.

       Salió una tarta de 18 cms. de altura, que por ser la primera con la que trataba en esta altura, me costó la propia vida cubrirla con el ganaché. Además para cubrirla de fondant me las vi y me las deseé.


       La pena es que con tanto jaleo se me olvidó hacer una foto del corte de la tarta, pero bueno, siempre hay una segunda vez! En esta ocasión, la estrella era Hitlerin.


       La parte del Red Velvet, estaba deliciosa, pero el Banana Loaf he de admitir que al llevar plátano natural estaba como basto, o sea quizás para hacer un bizcocho en plan de comer un domingo por la tarde, no digo que no esté bien, pero al combinarlo con otro bizcocho, y en este caso más fino, sale perdiendo. Quizás la próxima vez en lugar de usar plátano natural, utilizaré aroma, ya que cuando lo he comentado con varias personas todas han coincidido en que esta fruta es un poco difícil de tratar. 

SALUD DIVINO TESORO II



       El sobrino de Eugenia, que también es farmacéutico, vio la tarta que había hecho para su tía y le gustó para llevársela a unos amigos con los que había hecho prácticas en una farmacia, así que me llama y me dice que quiere una tarta igual que la de su tía.
 
       La verdad, copiar lo que es copiar, no se me da bien, ya que cuando hice la primera tarta, yo tenía unos conocimientos y materiales, que ahora he ampliado, y precisamente idéntica no puedo hacerla, digamos que he practicado ya un poco y he aprendido cosas nuevas, pero he intentado ceñirme lo máximo posible al original que le hice a su tía, y como lo que realmente le interesaba era el símbolo de la farmacia, me puse con el diseño, que ya la mitad estaba hecho.


       Esta vez, pinté la serpiente, para darle un poco más de vistosidad, y a los lados le puse como unas copas con fuego, para simbolizar la luz de las ciencias curativas.

       El resultado quedó bastante bonito y de sabor a todos le gustó, esta vez no iba a ser toffee, no, que ya alguno de los que me leen pensarán que qué pesado con el mismo sabor. No. Esta vez fue Sponge Cake de fresa, con almíbar de cereza y relleno y cubierto con ganaché de chocolate.